Son muy útiles si tenemos algún problema con los oídos.
Se suelen adaptar a la forma del oído para que el agua no entre en él, aunque deberás buscar los más apropiados a tus orejas.
Existen multitud de tipos de tapones para usos muy distintos, que van desde la protección contra los ruidos, hasta los que evitan el agua en el oido.
Con los primeros no obtendrás resultados en la piscina. Mucha gente, por desconocimiento o falta de información, usan dos clases de tapones poco recomendables para el baño: los de cera (bolas azules o rosas) y los de espuma. Los de cera se moldean bien pero se corre el riesgo de introducirlos demasiado en el oído con el consiguiente peligro; con los de espuma no se evita que entre agua, se mojan y se salen del oido. Además, con cualquiera de estos dos tapones es muy difícil lavarlos y eliminar posibles bacterias que provoquen una infección.
IKi te recomienda usar tapones de silicon, fáciles de poner y limpiar.